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Peregrinación, Ciencias y Sufismo El arte islámico en Cisjordania y Gaza

marzo 28, 2010 1 comentario

Peregrinacion, Ciencias y Sufismo

 

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QUE ES EL SUFISMO

diciembre 30, 2009 Deja un comentario

Tomado de Inteligencia Católica

 

El Sufismo es menos una doctrina o un sistema de creencias que una experiencia y una forma de vida. Es una tradición de iluminación que lleva adelante la verdad esencial a través del tiempo. Tradición que, sin embargo, debe ser concebida en un sentido vital y dinámico. Su expresión no debe permanecer limitada a las formas religiosas y culturales del pasado. La verdad del Sufismo requiere reformulación y expresión nueva en cada época.
Esto no significa que el Sufismo vaya a transigir en su desafío con una sociedad obstinadamente materialista. Es y seguirá siendo una crítica al espíritu mundano- gracias al cual nace todo lo que nos hace olvidadizos de la Divina Realidad. Es y debe ser una vía de escape del laberinto de una cultura materialista en bancarrota. Más importante, sin embargo, es una invitación a lo significativo y al bienestar.

El Sufismo, tal como lo conocemos, se desarrolló dentro de la matriz cultural del Islam. La revelación Islámica se presentó a sí misma como la última expresión del mensaje esencial traído a la humanidad por los profetas de todas las épocas. El Corán reconoce la validez de 120.000 profetas, o mensajeros, que han venido a despertarnos de nuestro mezquino egoísmo y recordarnos nuestra naturaleza espiritual. Confirmó la validez de revelaciones pasadas, al mismo tiempo que aseveraba que el mensaje original fue a menudo distorsionado en el transcurso de los siglos.

El llamado del Sufismo a la universalidad se basa en el amplio reconocimiento de la existencia de un sólo Dios, el Dios de todas las personas y de todas las verdaderas religiones. El Sufismo entiende ser la sabiduría hecha realidad por los grandes profetas- incluyendo explícitamente a Jesús, Moisés, David, Salomón, y Abraham, entre otros, e incluyendo implícitamente a otros seres iluminados innominados de cada cultura.
En el mundo Occidental de hoy existen diversos grupos bajo el nombre de Sufismo. Por un lado, están los que sostienen que no puede existir un verdadero Sufismo sin la valoración y práctica de los principios del Islam. Por otro lado, algunos grupos ignoran más o menos las raices Islámicas del Sufismo y toman sus enseñanzas de más atrás, de Sufis que pueden o no haber tenido contacto con enseñanzas específicamente Islámicas. Mas aún, hay quienes aceptan el Sufismo tanto en su esencia como en su forma, mientras hay otros que son Sufis en la esencia pero no en la forma. En mi opinión, una valoración y comprensión del Corán, de los dichos de Muhammad, y del Sufismo histórico es de incalculable valor para el caminante de la vía Sufí.

Históricamente, el Sufismo no fue concebido como separado de la esencia del Islam. Todos sus maestros trazaron su iluminación a través de una cadena de transmisión que partía en Muhammad. Aunque pudieron disentir con ciertas interpretaciones del Islam, nunca cuestionaron la validez esencial de la revelación Coránica, ni fueron fundamentalistas en el sentido de interpretar rígidamente esa revelación o de desacreditar otras creencias. Muy frecuentemente ellos representaron los más altos logros dentro de la cultura Islámica y fueron una fuerza de tolerancia y moderación.
Durante catorce siglos la vasta tradición Sufí ha contribuido con un cuerpo de literatura sin par en la tierra. De algún modo los principios directrices del Corán, y la heróica virtud de Muhammad y sus acompañantes generaron un ímpetu que permitió que floreciera una espiritualidad de amor y consciencia. Aquellos que siguen la vía Sufí hoy son los herederos de un inmenso tesoro de sabiduría y literatura.

Comenzando con sus raices en el tiempo de Muhammad, el Sufismo ha crecido orgánicamente como un árbol de muchas ramas. La causa de la ramificación ha sido con frecuencia la aparición de un maestro iluminado cuyos métodos y contribuciones a la enseñanza han sido suficiente para comenzar una nueva línea de crecimiento. Estas ramas generalmente no ven a las demás como rivales. Un Sufí, en algunos casos, puede ser iniciado en más de una rama para recibir la gracia (baraka) y conocimientos de determinadas órdenes.
Hay poco cultismo en el trabajo de los Sufis. Los Sufis de una orden pueden, por ejemplo, visitar las asambleas de otras. Incluso el carisma de un maestro en particular es siempre considerado desde el punto de vista de que es íntegramente un don de Dios. El carisma tiene valor en cuanto puede atar corazones de estudiantes a un ser humano que representa la verdad de la enseñanza, pero existen muchas salvaguardias para recordarle a todos que el culto a la personalidad y el orgullo excesivo por la propia afiliación son formas de idolatría, es decir, un gran pecado.
Si hay una verdad central que el Sufismo distingue, es la unidad de ser, el hecho de que estamos integrados con lo Divino. Esta es una verdad que nuestra era está en inmejorable posición de apreciar- emocionalmente, debido a la contracción del mundo gracias a las comunicaciones y el transporte, e intelectualmente, debido a los desarrollos de la física moderna. Somos Uno: una comunidad, una ecología, un universo, un ser. Si es que hay una verdad digna de ese nombre, es que formamos un todo con la Verdad, que no estamos separados de ella. La comprensión de esta verdad tiene efectos en nuestro sentido de quienes somos, en nuestra relación con los demás y con todos los aspectos de la vida. El Sufismo tiene que ver con la comprensión de la corriente de amor que corre a través de toda forma de vida, con la unidad detrás de las formas.
Si es que el Sufismo tiene un método central, éste es el del desarrollo de la presencia y del amor. Sólo la presencia puede despertarnos de nuestra esclavitud respecto del mundo y de nuestros propios procesos sicológicos, y sólo el amor cósmico puede abarcar lo Divino. El amor es la más alta activación de la inteligencia, pues sin él nada grande se lograría, ya sea espiritualmente, artísticamente, socialmente, o científicamente.

El Sufismo es el atributo de aquellos que aman. Los amantes son personas que son purificadas por el amor, libres de sí mismas y de sus propias cualidades y completamente atentas al Amado. En otras palabras los Sufis no están inmersos en el servicio por alguna cualidad propia, pues ellos ven todo lo que son y tienen como perteneciente a la Fuente. Un antiguo Sufí, Shebli, decía: " El Sufí no ve nada más que a Dios en los dos mundos."


Este libro es acerca de un aspecto del Sufismo: la presencia, y cómo se puede desarrollar esta presencia y usarla para activar nuestras cualidades humanas esenciales. Abu Muhammad Mutaish dice: “El Sufi es aquel cuyo pensamiento va al mismo paso que su pie, es decir, está enteramente presente: su alma está donde su cuerpo está, y su cuerpo donde su alma está, y su alma donde su pie está, y su pie donde su alma está. Este es el signo de la presencia sin ausencia. Otros dicen lo contrario: ‘El está ausente de sí mismo pero presente ante Dios’. No es así: el está presente consigo mismo y con Dios.”
Vivimos en una cultura que ha sido descrita como materialista, alienante, neuróticamente individualista, narcisista, y más aún, vivida con ansiedad, vergüenza, y culpa. Desde el punto de vista Sufi, la humanidad hoy en día está sufriendo la peor de las tiranías, la tiranía del ego. Adoramos innumerables ídolos falsos, pero todos ellos son formas del ego.
Hay muchas maneras en que el ego humano puede usurpar incluso los más puros valores espirituales. El verdadero Sufí es aquel que no reclama para sí ninguna virtud ni verdad, sino que vive una vida de presencia y amor abnegado. Más importante que lo que creemos es la forma en que vivimos. Si ciertas creencias conducen al exclusivismo, a la hipocresía, y al fanatismo, el problema está en la vanidad del creyente y no en la creencia. Si el remedio aumenta la enfermedad, es necesario un remedio aún más básico.
La idea de presencia con amor puede ser el remedio más básico para el materialismo prevaleciente, para el egoísmo, y la inconsciencia de nuestra era. En nuestra obsesión con nuestros falsos yoes, en nuestro darle la espalda a Dios, hemos perdido nuestro Yo esencial, nuestra chispa divina. Olvidando a Dios nos hemos olvidado de nosotros mismos. Recordando a Dios empezamos a recordarnos nosotros mismos.
Kabir Edmund Helminski
Traducción de Gaston Fontaine

 

Inteligencia Católica

Reunión de Ministros Religiosos

diciembre 21, 2009 1 comentario

(Ciudad de Rosario – Provincia de Santa Fe – República Argentina, Jueves 17 de Diciembre del 2.009). El Intendente de la ciudad de Rosario se reunió con Ministros Religiosos de diferentes confesiones, en un desayuno protocolar, que se realizo en el “Salón Carrasco”, del “Palacio de los Leones” (sede del Poder Ejecutivo municipal), donde se mencionaron diferentes temas que hacen a la ciudad, la democracia, el compromiso, la participación y la FE.
El Intendente Ing. Roberto Miguel Lifschitz, estuvo acompañado por el Secretario Sr. Fernando Asegurado (Secretaria de Gobierno) y del Secretario Dr. Jorge Elder (Secretaria General), quienes recibieron a los Ministros Religiosos: Obispo (Emérito) Federico Pagura ( Iglesia Evangélica Metodista Argentina – Ciudadano Ilustre de la ciudad de Rosario por el CMR / MR), Pastor Carlos Agustín Luque Ahubán (Iglesia Cristiana Evangélica Pentecostal “Discípulos de Nuestro Señor Jesucristo”- Coordinador General de la Confraternidad de Líderes Cristianos – Declarado “Religioso Distinguido” de la ciudad de Rosario por el CMR / MR); Padre Tomás Santidrian (Iglesia Católica Apostólica Romana), Padre Alejandro Saba (Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquia – Parroquia San Jorge), Reverendo Santiago Bauer (Iglesia Evangélica del Río de la Plata), Reverendo Sergio Rojas (Iglesia Presbiteriana “San Andrés”), Imam Walter Callieri (Comunidad Islámica de la ciudad de Rosario – Orden Sufi Naqshbandi), Rabino Daniel Dolinsky (Comunidad Judía de la ciudad de Rosario), Padre Gustavo Rodríguez (Iglesia Católica Apostólica Romana), entre otros, con un fluido intercambio de opiniones y reflexiones, por un espacio de casi dos horas de duración.
En el inicio de la reunión el Sr. Intendente agradeció la aceptación y participación de los Ministros Religiosos al desayuno, con un resumen de actividades y problemáticas locales, destacándose los sociales, de seguridad, los piquetes, los reclamos de algunos sectores sociales, el enfoque de algunas noticias, la participación ciudadana y la poderosa carga simbólica del Bicentenario de la Argentina en el año 2.010.
Ante tal descripción del panorama local, el Pastor Ahubán intervino con una breve reflexión citando al Reverendo MARTÍN LUTHER KING (Pastor Bautista – Premio Nobel de la Paz Año 1.964 – Asesinado en Memphis – EEUU) quién expresara oportunamente “ … No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el SILENCIO DE LOS BUENOS …”.
A su turno el Rabino Dolinsky reflexiono sobre el compromiso y la participación ciudadana, prometiendo el apoyo personal e institucional a las políticas gubernamentales municipales que estimulen el mejoramiento de la calidad de vida en la ciudad de Rosario, la cual fue apoyada por los asistentes.
El intercambio de opiniones y reflexiones fue constante y permanente entre el Intendente, funcionarios del Gabinete y asistentes, como por ejemplo el Padre Santidrian quién expreso su preocupación por el abandono, falta y distorsión de “valores” en la sociedad argentina actual, mencionando que recientemente fue elegida en la Cámara de Diputados Nacionales, como “Mujer del año 2.009”, un transexual.
El Rev. Bauer abordo la problemática ambiental, el Padre Saba el cumplimiento real de preceptos religiosos para el bien común y el Padre Rodríguez reflexiono sobre los temas generales locales.
El Sr. Secretario de Gobierno reitero que las puertas de su Secretaria están abiertas a las “Comunidades Religiosas” y sus referentes, para tratar las variadas problemáticas de la ciudad, con soluciones alternativas, incluidas las que pueden provenir de la FE, reconociendo los aportes de los diferentes Credos.
El Pastor Ahubán recordó la importante presencia de las “Comunidades Religiosas” de la ciudad de Rosario ( casi 1.000 lugares de culto, de los cuales aproximadamente 500 son “cristianos evangélicos” ), sus aportes (espirituales, sociales, culturales, etc.) en estos últimos 150 años, camino al “BICENTENARIO” de la República Argentina, el funcionamiento de la “Mesa Interreligiosa por el Bien Común” (integrada por referentes de las comunidades: judía, islámica, Iglesias Cristianas Evangélicas, Protestantes Históricas y Católica Apostólica Romana), la participación ciudadana ( con la presentación de proyectos en los diferentes estamentos gubernamentales, especialmente el Concejo Municipal de Rosario – con la aprobación de diferentes Ordenanzas y Decretos ), el trabajo específico en el campo de los “Derechos Humanos”, por la “IGUALDAD – de trato civil – y LIBERTAD de Pensamiento, Expresión, Conciencia, Religión y Culto”, en contra de toda discriminación y/o intolerancia religiosa y/o de convicciones, para la ciudad de Rosario, la provincia de Santa Fe y República Argentina, distribuyendo entre algunos asistentes y autoridades municipales el libro titulado “Iglesias Evangélicas y Derechos Humanos en la Argentina” (2001 Ediciones La Aurora – Autores: Pablo R. Andiñach – Daniel Bruno).
Mención especial merece la alocución del Obispo Pagura, quién relato algunas de sus experiencias ecuménicas, reflexionó sobre la Cumbre Climática Mundial (que se celebra en Copenhague) y rescato como “ejemplo de convivencia” árabe y judía la obra “UN LUGAR EN EL MUNDO”.
La obra reúne en un mismo diseño las letras bet (segunda letra del alfabeto hebreo) y la letra ba (segunda letra del alfabeto árabe). Ambas iniciales, en cada uno de los respectivos idiomas, dan origen a la palabra hogar ( bait – beth ). Emplazada en el cruce de las calles San Luis y Dorrego, corazón del comercio mayorista y minorista, la obra homenajea a las comunidades árabes y judía que hacia comienzos del siglo XX supieron construir un singular universo cultural.
En torno a estas calles, ambas comunidades dieron origen a una de las historias de convivencia más importante que haya conocido nuestra ciudad. Escuelas, templos, iglesias, sinagogas y comercios, que aún exhibe discretamente su esplendor en el nombre de algunas tiendas o en la memoria de los más ancianos.

Más allá de los conflictos armados que llenaron de tristeza sus patrias de origen, más allá de las enemistades dirimidas en los campos de batalla, árabes y judíos supieron poner aquí, en nuestra ciudad, y por encima de todo, el maravilloso valor del dialogo, su memoria de haber sido extranjeros en esta tierra y su hermandad fortalecida en barcos, veredas y patios.
Al cierre, se reiteraron las invitaciones al compromiso y participación democrática ciudadana, con saludos protocolares y fraternos …

Fuente: SERVICIO DE NOTICIAS DE LA CLC (SNCLC)

El Paraíso Espiritual y los Sufíes

diciembre 8, 2009 Deja un comentario

Dejo en esta entrada un artículo que me ha parecido hermoso y muy explicativo. Gracias a Tadmur

 

En el oriente medio, antes de Islam, la tradición de la Ŷawān mardi o caballería había educado personas a quienes se conocía como Ŷawān mardān . La tradición de la caballería estaba fundada sobre los valores de la generosidad (Morowat), la dedicación absoluta a los demás (Isār), el sacrificio (Fadā Kāri), el auxiliar a los oprimidos y desamparados, la compasión hacia las criaturas, el mantener la palabra dada y, finalmente, la humildad; cualidades que, más tarde, en el sufismo se convirtieron en las virtudes de los hombres perfectos.
Además de estos nobles atributos, propios de un verdadero ser humano, los Ŷawān mardān estaban comprometidos con un código ético (Ādāb) y unas costumbres que representaban el propósito de la caballería.
Con la aparición del Islam, estos hombres, manteniendo la tradición de la Ŷawān mardi, lo aceptaron como su religión y, poco a poco, el sufismo fue fundado sobre los pilares del Islam y la caballería y la ética de la Ŷawān mardi constituyó la base de las prácticas y las costumbres de los sufíes en sus centros o Janāqah.
Más tarde, a medida que la filosofía de la Unidad del Ser (Wahdat-e-Woŷud) y el Amor divino fueron expresados por los maestros de la senda y fueron adquiriendo mayor profundidad y belleza, la tradición de la Ŷawān mardi también encontró, poco a poco, una extraordinaria influencia y seguimiento entre los sufíes; pues el espíritu del sufismo consistía en mirar en una sola dirección (la de Dios) a través del la fuerza del amor y el cariño y, su método, el cultivar el comportamiento ético del hombre, lo cual se correspondía con la tradición de la caballería.
Es necesario saber que el sufismo posee dos aspectos, uno interior y otro exterior, su aspecto interior es el recorrido por la senda espiritual y atravesar sus moradas hasta alcanzar el nivel de la subsistencia en Dios (Baqā) y, el exterior, la práctica y el seguimiento de la tradición del Ŷawān mardi que constituye el conjunto de las virtudes de los hombres perfectos.
Los sufíes, que son los abanderados de la escuela del hombría de bien y la tradición de la caballería en el mundo presente, no deben permitir que la civilización actual destruya las cualidades nobles de la humanidad y que el hombre, que, aparentemente, ha volado hasta los cielos, caiga hasta niveles más bajos que las bestias.
En el mundo material de hoy día, todo el esfuerzo de los sufíes debe consistir en convertirse en ejemplos de los seres nobles, para así estimular y dirigir el entusiasmo de otros hacia los más nobles atributos de la humanidad, dones otorgados, exclusivamente, a los seres humanos.
Los sufíes tienen la responsabilidad de demostrar a la gente el fruto y los signos del paraíso espiritual que han encontrado en la senda del sufismo, para que comprendan que, en comparación con el paraíso espiritual, su paraíso material es insignificante y carece de valor alguno.

 

Sufíes baluartes de la caballería del Islam.-

Historia del Sufismo en Al-Andalus

diciembre 5, 2009 Deja un comentario

sufismo al andalus

“Al-Andalus de un corazón que recorre arenas lejanas, pavimentos nuevos, con ecos de perfumes de antaño. Al-Andalus, vivencias místicas que vuelven a pesar de los siglos, con su sabiduría intacta, sus palabras nunca adormecidas. El sufismo en Al-Andalus… algo único para quienes aman los primeros sufíes y sus enseñanzas…”

 

Este libro propone un recorrido histórico por los epígonos del sufismo andaluso-magrebí y ofrece nuevas perspectivas de algunas de sus doctrinas, a la luz de las últimas investigaciones de especialistas nacionales y extranjeros.
Al-Andalus y el Magreb se convirtieron, durante la Edad Media, en escenario del intercambio de un saber espiritual e iniciático a través de los maestros y discípulos sufíes de una y otra orilla. El sufismo del Occidente islámico, poseedor de unas peculiaridades propias, permanece como tradición viva y su producción escrita ocupa un importante lugar en la historia del pensamiento árabo-islámico.

NAOS LIBROS

Konya, la ciudad de los derviches

agosto 24, 2009 Deja un comentario

Fuente: El Nuevo Herald

 

POR BEATRIZ GARCIA CABRERA
EFE/REPORTAJES

La ciudad de Konya es una de las más conservadoras de Turquía debido al carácter místico que ha prevalecido desde que el filósofo Rumí dejara impactada su huella en el siglo XIII. Cuando este poeta y escritor de textos religiosos murió, su hijo agrupó a sus seguidores en la hermandad de los derviches giróvaros, los actuales bailarines místicos.

Uno cierra los ojos y sólo se escucha el rumor de unos pies que se deslizan rítmicamente sobre el suelo. Ese es el sonido de la danza del misticismo sufí, donde los bailarines con vestidos vaporosos y sombreros alargados señalan al cielo con una mano y a la tierra con la otra en un éxtasis corporal y visual que no deja impasible al que lo observa.

A pesar de que en muchos lugares de Turquía los visitantes pueden disfrutar del espectáculo de los derviches, Konya es el sitio original y punto de referencia del sufismo, un movimiento ascético-místico del Islam que, según el experto Gustavo de Arístegui, tiene influencias de religiones no musulmanas.

El Museo Mevlana (así se le conoce también a Rumí, que significa “nuestro guía”) es una impresionante construcción coronada por una cúpula turquesa que cobija la tumba del maestro. La edificación es una de las joyas arquitectónicas más importantes de Turquía debido a su belleza, que se puede contemplar desde la distancia. El sarcófago de Rumí está acompañado por el del hijo que agrupó a los derviches, y ambos están rematados por turbantes que simbolizan la autoridad espiritual. Es habitual encontrarse tumbas con estas estructuras a lo largo de toda Turquía.

Cuenta la leyenda que en la pila que se encuentra en el patio del museo se recogía el agua sagrada de la lluvia de abril. Las personas enfermas se desplazaban hasta este lugar, donde se intentaba sanarlos gracias a esta agua de lluvia ofrecida a través de la punta del turbante de Rumí.

Dentro y fuera del museo es fácil encontrar a guías que hablen español. De hecho, éste es uno de los puntos más concurridos de la ciudad donde decenas de autobuses que provienen de toda Turquía se apilan en los alrededores. Al entrar en el sepulcro es necesario que las mujeres tengan el pelo y los hombros cubiertos, y nadie debe llevar faldas o pantalones cortos.

Si uno presta atención podrá observar el carácter tradicional de la ciudad debido a la religiosidad visible de sus habitantes y a la cantidad de mezquitas que se encuentran en el camino. No hay que perder de vista las pintorescas fuentes para realizar la ablución (limpiarse con agua ciertas partes del cuerpo antes de la oración).

El baile de los derviches es, sin duda, la atracción más interesante de la ciudad. La danza se denomina sema, y en ella los bailarines dan vueltas sobre sí mismos y alrededor del escenario simbolizando el desprendimiento de la vida terrenal para llegar al clímax de la unión con Dios: entonces sólo se escucha el ruido de los pasos de decenas de místicos en silencio.

En un primer momento los derviches portan grandes túnicas negras que simbolizan su propia tumba, y en la cabeza, los verticales sombreros marrones figuran las lápidas. De entre todos los artistas, uno interpreta al maestro, que conoce el Corán de memoria. Ante el guía, los bailarines se desprenden de su “tumba” dejando al descubierto los inmensos trajes blancos que representan sus mortajas.

Uno a uno, y con la aprobación del maestro, van iniciando los giros imposibles, con el brazo derecho recibiendo la bendición del cielo y el izquierdo pegado al cuerpo. En este tipo de danzas es muy importante la iluminación, por eso el Centro Cultural Mevlana ofrece un espectáculo de luces de neón que crea un efecto mágico sobre las telas blancas de los cuerpos en movimiento. Entre los bailarines se pueden encontrar desde niños hasta adultos, y todos ellos parecen sumirse en un mundo paralelo mientras bailan con las cabezas ligeramente inclinadas.

Tal y como decía Rumí: “Mi lamento se oye en todas las multitudes,/ a coro con aquellos que se regocijan y aquellos que lloran./ Cada uno interpreta mis notas en armonía con sus propios sentimientos,/ pero ninguno desentraña los secretos de mi corazón”. •

El Nuevo Herald

 

Museo Mevlana. Konya. Turquia

Ibn Arabi – audio

abril 25, 2009 2 comentarios