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Archive for the ‘Vivencias’ Category

El Camino

noviembre 29, 2009 1 comentario

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¿Quién quiere seguir viviendo con la convicción de que su sentir es el único y verdadero?

¿Quién, todavía, a pesar de los años vividos, continúa pensando que los lugares donde ha vivido, cuantos más mejor, son señal de que ¨ha vivido¨?

Más, no se trata de cuánto más se sabe, cuánto más se vive en tierras lejanas….

Se trata de aprender sobre uno mismo a través de lo que va descubriendo. Se trata de hacer balance y recordar con honestidad si crecimos espiritualmente, si nos hicimos más fuertes, más valientes, más honestos, más condescendientes con los demás; si aprendimos de ellos, si los escuchamos durante largas noches a la luz de una vela.

Si, descubriendo cuanto nos rodeaba, nos descubríamos a nosotros mismos,

dejando caer los velos, las ataduras, las costumbres no constructivas.

 

Viajar…. viajamos en mundos y submundos, viajamos hacia las alturas y los abismos, llevando el corazón repleto de sensaciones. Este corazón que alberga todo aquello que nosotros elegimos. Aprendimos a luchar por aquello que surgía maravillosamente de nuestra alma, y sabíamos que era evidente, que dejandolo asomar al final nos cubriría con destellos de Amor. Conoceríamos la sonrisa detrás del espejo, la sonrisa sobre nuestras cabezas, la sonrisa del corazón a través de una mirada serena.

 

El fardo que a cuestas llevamos se convirtió en destellos como los tienen las piedras preciosas, talladas con esmero y sabiduría. El viaje tuvo un significado poderoso.

Y cuando uno viaja a tierras lejanas no está más que viajando al centro de su propio corazón. Lo mismo ocurre con el hombre que vive siempre en el mismo lugar: su corazón está en cambio constante, y en las hojas de los árboles ve aquello que otros, a pesar de caminar por senderos interminables nunca podrán discernir.

Nunca es tarde para viajar al centro de tu corazón.

 

Maryam

 

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Entrevista

octubre 2, 2009 1 comentario
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Cualidades del carácter del Sufí

agosto 23, 2009 Deja un comentario

"Las cualidades propias del carácter del Sufí -dice el Sheikh at-Tâdilî- hacen que, ante la irritación, aquel le responda con la ecuanimidad… También lo llevan a perdonar a quien lo agravia, a esforzarse por reanudar las relaciones de amistad con aquel que las ha interrumpido, a complacer las solicitudes de quien ha rehusado satisfacer las suyas (…). La amistad obliga a la sinceridad entre iniciados, tanto exteriormente como en el propio fuero interior, de acuerdo con la máxima: ‘Cuando os encontréis en compañía de los Sufíes, comportaos con sinceridad porque ellos son los testigos de los corazones. Debéis saber que los Sufíes entran y salen de vuestros corazones de una manera para vosotros imprevisible’. En efecto, tú eres el espejo de tus hermanos: ellos ven en este espejo todo cuanto se encuentra profundamente escondido… y hay un adagio que dice: ‘Nadie disimula una cosa sin que ella se transparente en su semblante o en las palabras que se le escapan’… Más los Sufíes se hallan al abrigo de toda hipocresía, porque han revestido el manto de la pureza, y es justamente por ello que se llaman así (…)".

Extraído de:

SOBRE LA HERMANDAD –I-

Al-Montahab

mayo 2, 2009 Deja un comentario

 

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Hace un rato he tomado El Montahab y me he puesto a leer la Surat Maryam. De hecho, me gusta compartir lo que me ocurre cuando de repente al azar abro una página. Hoy han habido bastantes gritos cerca de donde vivo, el fútbol ha sido protagonista en la vida de muchas personas. Había alguien que salía a la calle a gritar. Sin embargo, he notado que su grito no era de júbilo, sinó más bien dejaba salir una gran cantidad de frustraciones. Era como si en vez de gritar, gritase de rabia, o de tristeza. Entonces pienso, esas personas es bueno que vean fútbol, es bueno que eso les ayude a sacar un grito que contiene miles de gritos callados. Es una forma de decir “Existo”, estoy harto, algo bueno después de tantas noticias desagradables, algo bueno, aunque no haya tocado ni un solo momento el balón. Es una forma de jugar con el ego de uno mismo. Y como debe ser, tengo que alegrarme de que algo les haga salir del tedio, de los problemas de trabajo, de las notias apabullantes, de la inseguridad y por qué no, de una tristeza o vacío, ahora transformada repentinamente en un segundo de felicidad. Y… tantas cosas me gustarían. Me gustaría que hirviesen de fervor por algo que nada tiene que ver con la competividad, ni con el ego, ni con la frustración. Me gustaría verlos jugar en un campo abierto, riendo, enfadándose de vez en cuanto, sin llegar a más, disfrutando del placer de sentirse partícipe y “decisivo” en el juego. Y por supuesto, me gustaría todavía más que los gritos fuesen de profunda felicidad compartida. Gritos de completa revelación por algo que no sabían, y como dice la surat Maryam, luego arrodillarse con lágrimas en los ojos.

Sin embargo, la tolerancia, el Amor, la comprensión nos es dada y es algo natural compartirla. Yo misma, al oír tanto griterío me he puesto a ver la televisión. Hoy es así. Mañana es fiesta. El Lunes vuelve la realidad, triste para algunos. Otra de las cosas que me hacen sentir que, lejos de todo esto, no necesito nada más. Todavía se escuchan gritos de rabia, pareciera que son de dolor.

721ma He comenzado a hablar de Al- Montahab. Y es que este gran libro me fue dado como regalo durante un viaje al Cairo. Eramos un grupo muy dicharachero y por diversos motivos nos teníamos que trasladar al Cairo muy de vez en cuando. A las seis salíamos y nos acercábamos a la parada de los autobuses. Muy cómodos, nunca me mareé durante los trayectos, y eso que eran autobuses sencillos. Cuando era la hora de rezar, según donde estuviéramos nos íbamos a una mezquita u otra, a veces incluso en pequeños centros de rezo, donde los baños para realizar el lavado, y prepararnos para el salat, son antiquísimos y en calles que ahora mismo no podría recordar.

Pero generalmente hacíamos lo posible para ir a la Mezquita de la Luz, un lugar clave en el mundo musulmán. Luego nos acercábamos a la Universidad Al-Azhar y a veces también al Centro de Estudios Americanos (otra universidad). Al-Azhar es un lugar hermoso. Allí hay una pequeña zona donde se vende Al-Montahab. Es lo que se denomina la “Explicación del Corán”, aunque muchas veces no puede explicar ciertas aleyas, ya que continúan siendo un misterio.

Me he levantado y decía en voz alta que deseaba paz y tranquilidad en estos días, y he abierto una página al azar: Maryam. Entonces he comenzado a leer la presentación en Español y luego, y eso sí que me gusta, aunque no entienda todas las palabras – y eso sabemos que no es precisamente lo esencial- si que me alegra cuando al leer comprendo nombres, palabras, e intento mantener las pausas, las no pausas, las posibles pausas entre cada aleya y cada frase de cada Surat. Tengo cassettes comprados en Egipto, pero aquí no tengo ningún aparato de cassette, por lo que tengo que ir a youtube si deseo escuchar las recitaciones. A veces lloro y no se que se dice y entonces el recitador se para o sigue pero llora también. Esto me ha ocurrido y me hace sentir viva, extrañamente viva, extrañamente plena, extrañamente feliz. Misteriosamente, más bien. Y entonces viene la sonrisa: evidencias que aún viendolas o sintiéndolas siguen siendo un completo misterio para nosotros. ¿Cómo es posible que esto o lo otro haya ocurrido? Lo vemos pero seguimos sorprendiéndonos.

En un lugar de este libro hay un papel con un número de teléfono. La fecha y luego una frase. No puedo descifrarla, no recuerdo quién me la dió. Y luego una hoja  (una nota que escribí,  escuchando las explicaciones, que había pedido a Amir), en la que se especifica y explica el significado de los símbolos que anteceden una pausa o que obligan a continuar, o dan la oportunidad de pararse, pero no en el otro punto.. y así. Y sé que es el aliento, es así como debe ser, por una razón todavía desconocida para mí, pero hay algo que sé, es el aliento de la vida. Controlamos nuesto aliento, nuestra respiración, para aprender a controlar nuestros estados anímicos, a controlarnos en nuestras adversidades. Ese es otro de los grandes poderes que tiene el Libro Sagrado.

En la primera página, de un día de Mayo de 2002 a las seis de la mañana, quien me obsequió con el libro dice entre otras cosas: Espero que al leer este libro te acuerdes de mí. Lo cierto es que tengo otros libros de la misma persona, y siempre lo recuerdo, y sé que él sabe que lo hago.

La primera vez que algo ocurrió y me hizo acercarme al Islam fue estando en casa con Randa, Mimi y su hermana mayor. Solíamos pasar las tardes en compañía, salíamos a visitar a amigos, a familares de ellas, y otras veces nos quedábamos en casa. Una vez, estando en la habitación, le dije a Randa: Randa, tú que tienes una voz muy bonita, léeme algo del Corán. Aunque no entienda nada. Pero léeme algo.

Randa tomó el Corán y comenzó a recitar, mientras nosotras estábamos ensimismadas, escuchando los pájaros cantar, el sol todavía dejando destellos a través de la ventana, y una paz increíble, pues estábamos rodeadas por el desierto, y aquella aldea no era muy grande. Mientras Randa recitaba, permanecíamos en silencio. Entonces, no sé exactamente en qué frase ocurrió, comenzó a suceder algo que me paralizó: oleadas de frío y calor recorrían todo mi cuerpo, todo mi ser, tan pronto como sentía frío, de repente sentía calor. Aquello fue tan inesperado e intenso que me puse a llorar, o quizá fue que el llorar era algo que formaba parte de todo aquello. Lloraba no de tristeza, no de alegría. Simplemente lloraba. Y mucho. Mis amigas se asustaron. Randa dejó de recitar. Me preguntaban qué me ocurría. Pero yo no podía apenas hablar, estaba como en un trance de mucha fuerza, imposible de apaciguarlo. Cuando me calmé, le dije a Randa que había dicho algo, no sabía lo que era, entonces apenas comprendia el Arabe, pero me sorpendí mucho al ver que Randa se emocionaba y las otras también. Yo no comprendía nada. Ellas decían “Es verdad, es verdad!” ¿Qué es verdad?, pregunté yo. Y ellas me dijeron que esta surat que Randa leía, sabían que tiene efectos muy poderosos, que hacen sentir esas cosas. Yo no sabía nada de todo eso. No sabía nada. Lo estaba descubriendo. No había leído nada, quería ir despacio, descubriendo yo misma, si algo había de descubrir. Randa me dijo que esta Surat es el corazón del Corán: Ya Sin. Entonces, sin darme cuenta, me sentí muy feliz, y sentí que algo había sucedido. Pero me sorprendió saber que estas cosas ya se habían dicho y yo….. estaba apenas descubriéndolas.

Por ello esta noche, al abrir Al-Montahab y ver que la surat es Maryam, ha sido como sentir que era algo para mí. Y esas son las cosas que maravillan, las sorpresas insesperadas, esos son los auténticos regalos que da la vida.

Gracias Dios mío.

Antes del Sufismo

abril 26, 2009 3 comentarios

 

tras el velo

 

De mi cuaderno de notas 12-03-2002

Visita a Amina en la Mezquita.

Es la tercera visita que hago y hay una gran diferencia entre las tres. Hoy Amina pudo ver que, a pesar de todo, doy mi sonrisa. Y Amina está bastante sorprendida. Yo también, pero quizá no deba sorprenderme demasiado el hecho de que estoy encaminándome con pasos serenos por la senda de la verdad. El Islam. Quizá de todo esto solamente sepa algún día el verdadero motivo. Pero lo que se que ahora es importante, es ir adelante en muchas cosas en mi vida y recibir el apoyo y el amor que necesito. Todo ello supone un gran esfuerzo pero lo puedo al menos intentar. Si Dios me ayuda, quizás pueda alcanzar algunos de mis deseos más queridos. Recibir la ayuda que necesito a lo mejor sólo depende de mi. Pero me siento muy tranquila al pensar que al menos se que mi vida está en las manos de Dios y que sólo El puede mover los mundos, mover mi destino, sea cual sea el resultado, y que si me ofrezco completamente el bien, mi corazón triunfará. Hacer el bien todo momento es muy difícil, puesto soy una persona con defectos, pero cada vez intento ser mejor y sé que me queda mucho todavía, pero con la ayuda de Dios, será posible. Será posible. Será posible. Creo en Dios. Unico. Solamente El tiene mi corazón en su mano, mi vida en su soplo. Mi vida depende de su aliento y todo en mí depende de El. Si le pido que me ayude, lo hará, así que  soy un elemento creado por El.

 

Cuadernos de viaje

abril 26, 2009 1 comentario

 

qur'an

 

Tengo varios cuadernos en los que iba plasmando cuanto me sucedía, los pensamientos, los deseos, las expresiones que no comprendía todavía, durante mis viajes, diferentes lugares, distintas casas y gentes, y cuadernos que se amontonan ahora y que, al releerlos, me doy cuenta de que a veces anotaba cosas importantes sin fecha alguna, por lo que tengo que suponer a qué mes correspondían.

En mis cuadernos de notas (grandes, pequeños, gastados, semi-nuevos) no solo está lo que escribía, sinó también notas en árabe de personas con las cuales conviví, y quienes escribían lo que se les ocurría en el momento en referencia a nuestra amistad, a mi intención de abrazar poco a poco el camino del Islam, en mis búsquedas.

Me gustaría un día escanear dibujos, hechos por estas personas y por mí en las libretas, algunos son realmente ingenuos, llenos de sublimes verdades, de lucha interna, de esperanza.

Pero acabo de leer un texto que escribió a mano alguien a quien conocí, por casualidad y a través del cual muchas cosas cambiaron en mi vida: un gran regalo del Amado, inesperadamente, a través de este amigo, a quien conocí una mañana, en un recinto lleno de sabiduría.

Las cosas no fueron lo que se dice agradables para esta persona. Recuerdo el susto que me dí cuando supe que debía dejar su trabajo intempestivamente. Quizás esta persona no sabe que todavía guardo lo que escribió para mí una mañana. Estaba tan contento, feliz de compartir conmigo una amistad – que perdura a través de la distancia, aunque quizás no sabe que guardo aquí, en este cuaderno, lo que plasmó para siempre y que siempre guardaré como un regalo de alquien que me llevó por pasillos que terminaban en la puerta de un gran benefactor.

Me escribió algo, después de haberle yo mostrado un cuaderno con recuerdos de mi estancia en el desierto, y entonces él tomó una pluma, y…. se puso a escribir…

(He conservado el texto intacto, sin correcciones, ya que así es como le vino el deseo de escribir desde su corazón. Recuerdo que al leerlo, me vino a la mente algo relacionado con Cuba, sus gentes y su cariño que años antes experimenté y me hizo sentir feliz. Hoy, al releerlo, recuerdo su amistad, su compañerismo y también su terquedad. Fue un amigo a quien guardo en mi corazón y espero que él sepa donde esté que sus palabras siempre se quedaron conmigo.

“Un Rezo”

Dios, ayúdame a decir la verdad en frente de los fuertes,

y no decir la mentira para ganarme la aprobación de los débiles,

y ver la verdad.

No me dejes acusar a mis adversarios por la

traición porque estamos en desacuerdo.

Dios, si me das el dinero, no tomes mi felicididad,

si me das la fuerza, no tomes mi sabiduría,

y si me das el éxito, no tomes mi humildad,

y si me das la humildad, no me prives

de mi estimación propia.

Dios, enseñame a pedir cuentas de mi

mismo como pido cuentas de gente,

enséñame que la tolerancia es el

más alto grado de la fuerza.

Y que la venganza es el primer aspecto de la debilidad.

Dios, no me dejes estar orgulloso,

si realizo un éxito; ni estar  desesperado

si fracaso.

Acuérdame siempre que el fracaso

es las experiencias que preceden el éxito.

Dios, si me privas de dinero, dame la

esperanza,

Si me privas del éxito, dame la voluntad

fuerte para vencer el fracaso,

Y si me privas de la salud, dame la fe.

Dios, si ofiendo a la gente, dame el

valor de disculparme,

Y si la gente me ofiende, dame la

capacidad de perdonar.

Dios, si te olvido, Te ruego que no

me olvides de Tu Amnistía y Tu Caridad.

Eres el más Grande y el Omnipotente.

—————

Cuando busqué que te escribo, Mariam, no encontré que estas preciosas palabras

para ser en tu memoria para siempre.

Tu hermano en el Islam,

Mohamed Mohamed A.S.

Estas bellas palabras fueron escritas en el año 2002, creo que era Agosto, en pleno calor, o a lo mejor ya era septiembre. No puedo recordarlo exactamente.

Que Allah te bendiga siempre, mi estimado Mohammed. Y espero que tu padre esté de vuelta en casa, tras sus viajes a China en un barquero.

Ya Haqq!

Maryam

Viajes Iniciáticos

abril 19, 2009 Deja un comentario

¿Cómo comenzaron vuestros viajes iniciáticos?

Ahora parece lejano todo cuanto voy a relatar, sin embargo ocurrió en el 2000, durante un viaje a Grecia. A pesar de haber tenido la suerte de viajar a distintos lugares, y de contemplar  las hermosas vistas desde el avión sobre playas de las Antillas, sobre las costas de Africa, y verdes campos de Europa, existen dos imágenes que perduran en mi recuerdo, como algo casi surrealista. Una fue durante mi viaje a Grecia, como he dicho. La segunda en mi regreso desde Dubai. A pesar de haber nacido en una isla alejada de España, al volver a ella después de varios años, sentí una cierta nostalgia, aunque no recordaba mucho de mis primeros dos años allí. Sin embargo hubiese sido normal el hecho de emocionarme al volver a la tierra que me vio nacer. Simplemente me sentí feliz e impaciente por ver la isla, sus gentes, amigos que habíamos dejado atrás.

Cuando unos años más tarde me encontraba en el avión, Olympic Airlines, que es la línea aérea en la que mejor me siento, no sabía ni imaginaba lo que iba a ocurrirme al ver las islas. Llevaba en mi maleta el libro de Anne Rice “Pandora”, recomendación de un amigo que me dijo: “Cuando leo Pandora siento que te vo a tí.” Sentí una gran curiosidad por saber por qué. Entonces fue cuando descubrí algo que desconocía: mi deseo de viajar se hizo más acuciante. Mi deseo de viajar a Atenas se tornó impaciencia y al fin, en una ocasión del destino, ofrecí la posibilidad de ir allí, y estuvimos de acuerdo. No recuerdo si en el libro se menciona a Hypatia, pero el viaje en cuestión me sumió en un deseo profundo de conocer la historia de aquella mujer. Claro que ella había vivido en Egipto, pero en Grecia algo ocurrió. Se mezclaron párrafos del libro que había leído, había llorado y me había sorprendido a mí misma al llorar de emoción al ver las ilas sobre aquel mar inmenso, tan quietas, y con una fuerte presencia al mismo tiempo. Senti algo que no esperaba sentir: el regreso al hogar. Así lo experimenté. Las misteriosas islas eran los senos de la diosa que por siempre alimentaba a las criaturas que se alojaban en sus costas. Era increíble. Incluso escribí un poema en el avión sobre esto.

Luego, andando por Atenas, entré en una tienda de antigüedades y objetos turísticos. Allí había una joven a la cual no conocía en absoluto. Recuerdo que tenía la piel oscura, pero no mucho, y de repente, al vernos, las dos comenzamos a llorar y nos abrazamos. Mi acompañante no daba crédito a lo que veía. El pensaba que por una gran casualidad había reencontrado una vieja amistad, alguien a quien había conocido durante mi estancia en el continente americano. Mas no era este el caso. Tan solo recuerdo que al verla sentí un deseo de llorar por ese encuentro. Y a ella le ocurrió lo mismo. Se trataba de la vendedora, no era propietaria de la tienda, tan solo trabajaba allí. Preguntando supe que era de Etiopía y que había emigrado a Grecia por motivos económicos. Al salir, mi acompañante continuaba pensando que nos habíamos conocido en algún otro lugar. No, le dije. En absoluto. Ni yo misma entiendo lo que ha pasado. Durante mi estancia en Atenas, solía buscar estatuas de Safo, pero los vendedores me miraban y hacían un gesto de incomprensión. Safo, si es muy importante!, decía yo. Hasta que en griego un vendedor me dio el nombre como se la conoce allí: SAFÓ. Y luego, poco a poco comencé a sentir un deseo de saber más sobre Hypatia. Quien era ella, cómo murió y por qué. Al regresar, me puse a estudiar la mitología sumeria, no sé realmente por qué. Y la vida de Hypatia. Entonces supe de los monasterios del desierto, entre el Cairo y Alejandría, cuyos monjes le habían dado muerte durante una turba llena de fanatismo religioso. Así que me dije que mi próximo viaje lo realizaría a Egipto. No para ver las pirámides, sinó para reencontrar los restos del mundo helénico. Y allí fue donde cinco meses después me dirigí, con apuntes y datos de lugares que visitar, con fechas y nombres de calles que no podía ignorar. Llevada a una ciudad moderna, pensaba encontrar algún vestigio que sacara de dudas a preguntas seculares, como por ejemplo dónde está enterrado Alejandro Magno. Y allí, en aquel país lleno de misterios, sumergí mi mente, mi espíritu y mi corazón, y reviví los pasos de aquella mujer en el Liceo, en el Serapeo, en avenidas que el tiempo cambió pero no borró por completo. Algo había hecho “click” en mi alma, de una forma irremediable. y a partir de ahí las cosas comenzaron a cambiar de forma rotunda en mi vida.

¿Cómo comenzó tu viaje iniciático?