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Archive for 4 septiembre 2009

SUFISMO! el camino mistico del ISLAM

septiembre 4, 2009 Deja un comentario

”…Sólo cuando cesa el agitado transcurrir de las olas,
el océano ilimitado muestra su serenidad eterna…”

"…Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo esta en mi…"
"… Tú, hacedor, conformador y constructor del universo,Construye con Tus propias manos lo Universal, nuestro templo Para tu mensaje Divino de Amor, Armonía y Belleza…"
el pensamiento SUFI"es claramente monista, advaita y VEDICO,,la idea de que todo cuanto hay en el univerzo existe a partir de una unica constitucion y materia (DIOS)y su voluntad creadora es sin duda alguna el punto maximo de encuentro entre estas dos filosofias de oriente y oriente-medio.

 

http://filosofiayogui.blogspot.com/2009/09/sufismo-el-camino-mistico-del-islam.html

PARRAFOS de RUMI

septiembre 2, 2009 Deja un comentario

(Lo siguiente me fue enviado por e-mail):

 

PARRAFOS de RUMI
Según el camino sufi, tal como dice Rumi, si vemos el vuelo de una flecha pero no vemos el arco que la ha disparado, ello no significa que el arco no exista. En cierta manera pues, la enseñanza sufi se reduce a la búsqueda de ese arco primigenio y esencial. Pero no lo hace a través de la acumulación de conocimientos sino por la realización y el descubrimiento interior de la "presencia viva", ese "pensar con el corazón" tal como expresa la tradición, la unión con la sabiduría más profunda.
Un hombre que bebía mucho llegó pronto al punto de perder los sentidos. Un amigo suyo lo encontró un día tirado en la calle en estado deplorable. Lo cargó sobre su espalda y se lo llevó a su casa. En el camino apareció otro borracho apoyado en su compañero para no caerse. En ese momento el borracho que iba sobre los hombros de su amigo con la cabeza colgando hacia abajo, se despertó y viendo al otro borracho le reprochó: "Ah desgraciado toma menos , para que seas capaz de andar como yo, libre y sin necesidad de apoyarte (??)" Nuestro estado no difiere de este ejemplo. Vemos las fallas de los otros porque no amamos. Si tuviésemos la mínima comprensión del amor verdadero, las fallas de las personas que nos rodean, nos parecería virtudes. ( De la Asamblea de los Pájaros Farid Ud-Din Attar )
Un hombre que había cometido diversos pecados, se arrepintió amargamente y retomo el justo sendero. Pero después de un tiempo, los deseos de cosas mundanas se le volvieron a presentar con más fuerza que antes y nuevamente se entregó a malos actos y pensamientos. Luego, la pena estrujó su corazón y lo redujo a un estado miserable. Nuevamente deseó cambiar de actitud pero no tenía la fuerza necesaria para hacerlo. Día y noche, como un grano de trigo en la sartén, su corazón no encontraba sosiego; sus lágrimas mojaban el polvo del camino. Una mañana, una voz misteriosa le dijo: "Escucha al Señor del Mundo. Cuando te arrepentiste por primera vez, acepté tu penitencia. Podría haberte castigado y no lo hice. Cuando caíste en pecado por segunda vez, te tuve paciencia, y a pesar de mi cólera no causé tu muerte. Hoy reconoces tu perfidia y deseas regresar a mí por tercera vez. ¡Hazlo, retoma el Camino, te abriré la puerta y te esperaré! Cuando tu actitud haya cambiado verdaderamente tus pecados serán perdonados"., no antes!
( Del Libro "la Asamblea de los Pájaros" de Farid Ud-Din Attar )
El Amante pregunto al Amado :
‘¿Te amas más de lo que me amas a mí?’
El Amado contestó: ‘He muerto para mí, y vivo para ti…
He desaparecido de mi ser y mis atributos, soy presente solo para ti. He olvidado todo lo aprendido, pero al conocerte….. me he convertido en un erudito. He perdido toda mi fuerza, pero por tu poder ……yo puedo.
Me amo a mí mismo,
Te Amo… te amo a Ti, Me Amo…..¨
Los medios son todos como la pluma en manos del poder de Dios. Dios es quien guía la pluma y escribe. Mientras El no quiere, la pluma no se mueve. Ahora miras la pluma y no dices: “Tiene que haber una mano para esta pluma.” Ves la pluma y piensas en ella, pero no te acuerdas de la mano. Los santos, por su parte, siempre ven la mano; dicen que tiene que haber también una pluma, pero al ver la belleza de la mano, ya no se preocupa de la pluma y dicen que tal mano nunca puede carecer de pluma. Si no te preocupa la mano por la dulzura que experimentas contemplando la pluma, ¿cómo van ellos a preocuparse de la pluma si experimentan tanta dulzura mirando la mano?
En otros tiempos. dijo el Maestro. cuando yo componía versos, sentía un gran impulso interior que me empujaba a componerlos y esta inspiración impresionaba (a los oyentes). Ahora que el impulso declina, las impresiones, sin embargo, siguen vivas. La costumbre (sunna) del Altísimo es así: cuida ciertas cosas en el momento de su aparición, y de estos cuidados provienen grandes influencias y mucha sabiduría. En el estado de ocultación tal educación también subsiste: "Señor del Oriente y del Occidente", que quiere decir: "Él educa los impulsos que aparecen y desaparecen".
Los motazilíes dicen que el creador de las acciones es la criatura, y que cada acción que emana de la criatura es una creación propia de esta criatura. No puede ser así, porque la acción se produce, o bien mediante instrumentos tales como la inteligencia, el espíritu, la fuerza o el cuerpo, o bien sin instrumentos. En cualquier caso, la criatura no puede crear acciones por medio de estas facultades que no es capaz de reunir; no crea, pues, acciones porque esos instrumentos no le están sometidos y no puede crear acciones sin instrumentos. Nosotros sabemos con certidumbre que el creador de las acciones es Dios, no la criatura.
Cada acción, buena o mala, procede de la criatura; ella la efectúa con un móvil y una intención, pero el valor de esta acción no está a la altura de lo que imagina. En todo lo que ha mostrado como sentido, sabiduría y utilidad a propósito de esta acción, la única ventaja era que procedía de esta criatura. Pero sólo Dios conoce la utilidad total de esta acción y sabe qué frutos se pueden sacar de ella. Tú observas la plegaria con la intención de recibir su recompensa en el más allá, y de adquirir por medio de ella una buena reputación y seguridad en este mundo; no obstante. la oración no sólo tiene esta utilidad; puede procurar cien mil beneficios que ni siquiera has imaginado.
Dios conoce esos beneficios y es Él quien hace realizar esta acción a la criatura.
El hombre es como un arco en la mano del poder divino; el Altísimo lo emplea para unas acciones; estas acciones, en realidad, son obra de Dios, no del arco. El arco es un instrumento y un medio, pero inconsciente de Dios, para que se mantenga el orden del mundo. ¡Qué feliz y excelente es el arco que sabe en manos de quién está! ¿Qué diremos de un mundo cuya naturaleza se basa en la inconsciencia? ¿No ves que, cuando un hombre está despierto, se hace indiferente y frío para con el mundo entero? Se funde y perece. Desde su infancia, el hombre ha crecido por razón de su indiferencia; en otro caso, no habría crecido ni se habría desarrollado. Ha alcanzado la edad adulta gracias a la indiferencia. Seguidamente el Altísimo, lo quiera él o no, le envía sufrimientos y mortificaciones para alejar las indiferencias e instaurar la pureza: así puede familiarizarse con el otro mundo.
La existencia del hombre es semejante a un montón de basura, a un montón de estiércol. Pero, si este montón de basura es precioso, es porque en él se oculta el anillo del rey. La existencia del hombre se parece a un saco de trigo. El rey exclama: "¿Adónde llevas ese saco de trigo con mi copa dentro?". Esta persona ignora la existencia de la copa metida en el trigo; pero si el hombre descubre la existencia de la copa real, se despreocupará totalmente del trigo. Pues bien, cada pensamiento recibido del mundo de lo alto y capaz de hacerte indiferente hacia el mundo de aquí abajo, es reflejo y resplandor de esa copa que brilla fuera (del saco) El hombre desea ese mundo. Si siente, por el contrario, inclinación hacia el mundo de aquí abajo, es que la copa está oculta bajo unos velos. ( De "El libro interior" )
Hz. Rumi